lunes 23 de agosto de 2010

¡Celebremos México, haciendo la guerra!


Mucho alboroto por todos lados, grandes celebraciones se harán y ya se vienen haciendo para conmemorar los cien años de la revolución y doscientos de la independencia de México. Eventos de toda índole, grandes obras, recuentos de hechos históricos, muchos adornos, mucha música para la celebración.

Para mí esa forma de festejar es trivial, aburrida y falta de amor por el país que todos dicen querer. Siempre adornamos con papales tricolores, siempre vamos al zócalo a gritar ¡viva México!, compramos nuestro sombrerote, nos ponemos bigotones, las mujeres trenzudas y claro, ese día tomamos tequila, pues no hay nada más mexicano que el tequila.

Yo sugiero que innovemos en nuestra forma de celebrar, para conmemorar estos acontecimientos históricos donde como dice el himno fue hecho por mexicanos al grito de guerra no hay mejor forma que hacerlo así, ¡haciendo la guerra! ¡Conmemoremos, festejemos haciendo la guerra!

Hagamos la guerra a todos los delincuentes que se han apropiado del país, si tu vecino, tu conocido, tu amigo es delincuente, hazle la guerra: denúncialo.

Hagamos la guerra a los malos servidores públicos, evidenciemos sus abusos, su ineptitud, su falta de ética.

Hagamos la guerra a esos malos empresarios, que evaden impuestos, que no pagan seguridad social, si en tu empresa acostumbran esas prácticas denúncialos.

Hagamos la guerra a esos medios de comunicación mediocres, dejemos de ver programas que solo idiotizan, seamos más selectivos con lo que vemos y dejamos ver a nuestros hijos.

Hagamos la guerra a nuestros malos hábitos, si eres flojo, si sueles llegar tarde, si acostumbras tirar basura, si maquillas tus impuestos, etc. Es hora de hacer la guerra, es tiempo que de una vez por todas venzamos estos hábitos, es hora de generar un verdadero cambio en el país y éste solo ocurrirá si cada uno de nosotros estamos dispuestos a cambiar, a ser mejores.

No podemos desear, esperar o merecer un país mejor, si seguimos haciendo cada día lo mismo cuando ya nos hemos dado cuenta que hay mucho por cambiar. Quitemos la apatía, la pereza y celebremos actuando en pro de México.

Hagamos que nuestra celebración dure mas que un día, mas que el mes o el año del bicentenario, porque si nuestra celebración es así pronto nos daremos cuenta que pasó muy rápido y solo nos queda la cruda que viene despues de ésta.
Hagamos que nuestra celebración no sea efimera mediante la adopción de nuevas actitudes, de mejores hábitos que perduren por encima del año del bicentenario.
Celebremos México, cambiemos México.

Páginas